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Qué pasa con lo que escribes cuando me contactas, y qué puedes pedir en cualquier momento.

Qué se recoge al navegar

No hay registro, ni cookies de seguimiento, ni publicidad. Puedes leer el sitio entero sin dejar ningún dato que permita identificarte. Lo único que pide datos es el formulario para agendar una cita, y ahí los escribes tú a propósito: tiene su propio apartado más abajo.

Lo único que se mide es cuántas visitas recibe cada página, con una herramienta que no usa cookies ni crea un perfil de nadie. Sirve para saber qué contenidos hacen falta, no para seguirte: no se guarda tu dirección IP completa, no se te reconoce entre visitas y no se comparte con nadie con fines comerciales. Por eso este sitio tampoco necesita mostrarte un aviso de cookies.

Escribirle al chat sí es otra cosa, y por eso tiene su propio apartado aquí abajo.

El portal de pacientes, que es otro subdominio, sí guarda una cookie mientras estás dentro: es técnica, solo sirve para no pedirte el código en cada pantalla y no sigue a nadie. Tiene su propio apartado más abajo.

El chat de esta página

El botón flotante abre una conversación con Dani, un asistente automatizado que resuelve dudas sobre las áreas, los horarios y cómo es el proceso. No es un profesional de la salud y no valora a nadie.

Esa conversación no se guarda. Vive en la memoria del servidor mientras la tienes, caduca a las dos horas y desaparece del todo cuando el servidor se reinicia. No hay base de datos detrás, no queda registro de lo que escribiste y no hay forma de recuperarlo después: tampoco yo puedo.

Lo que sí se usa es tu dirección IP, y solo para una cosa: contar cuántos mensajes llegan desde cada conexión y frenar a quien intente abusar del asistente. Ese conteo también vive en memoria, se borra solo cada hora y no se cruza con nada.

En tu navegador queda una copia de la conversación para que no se pierda si cambias de página. Está solo ahí, en tu propio dispositivo, y se borra al cerrar la pestaña. También puedes borrarla en cualquier momento con «Empezar de nuevo», dentro del propio chat.

Dani ya no agenda citas. Te dice qué horas hay libres y te lleva a donde se pide la cita, y no te pide ni acepta el documento ni un código de acceso: esos datos no tienen por qué pasar por un asistente automatizado. Si antes le pediste una cita por el chat, esa solicitud —tu nombre, tu teléfono, tu correo y la hora— sigue guardada hasta cumplir 12 meses y luego se borra sola; puedes pedirme antes que la borre y lo hago.

Por favor no escribas información clínica por ahí. Los datos de salud tienen protección reforzada y la consulta es el lugar para hablarlos.

Cuando me escribes por WhatsApp

Ahí sí compartes datos: tu número, tu nombre si lo dices, y lo que escribas en el mensaje.

Hoy por hoy quien responde ahí soy yo, no un asistente automatizado. Los mensajes se quedan en mi WhatsApp, como cualquier otra conversación.

Por favor no escribas información clínica por ese canal. Los datos de salud tienen protección reforzada y la consulta es el lugar para hablarlos.

Cuando pides una cita por la página

El formulario de pedir cita me pide tu nombre, tu teléfono, tu correo, si prefieres el proceso presencial o virtual, y el horario que eliges. Con eso agendo y te respondo, y para nada más.

No te pregunto nada de salud: ni qué te preocupa ni ningún diagnóstico. Eso lo hablamos en la evaluación, no en un formulario.

Si quien va a consulta es menor de edad, quien autoriza es su madre, su padre o su representante legal, como pide la ley.

Para mostrarte los horarios libres y reservar la cita uso Cal.com, una herramienta de agenda. Lo que escribes en el formulario llega también ahí, porque es donde Carolina ve sus citas del día, y es Cal.com quien te manda a tu correo la confirmación y el recordatorio.

Las solicitudes se guardan 12 meses desde la fecha de la cita y después se borran solas. Puedes pedirme antes que las borre y lo hago.

Cuando agendas en el portal de pacientes

El portal está en pacientes.fonocarolinazuniga.com. Es otro sitio, con su propio servidor, y es donde se agendan, se mueven y se cancelan las citas.

Qué te pide

El documento del paciente —el suyo, aunque sea un niño o una niña—, tu correo, el nombre del paciente y, si quieres, un teléfono. También si vives fuera de Pasto, para saber si la evaluación puede ser toda virtual, y el nombre del adulto responsable cuando el paciente es menor de edad.

No te pregunta nada de salud: ni qué te preocupa, ni diagnósticos, ni motivo de consulta. Eso se habla en la evaluación.

Cómo se entra

Sin contraseñas. Escribes el documento y tu correo, y te llega un código de un solo uso que caduca en 10 minutos. Si ese documento ya está registrado, el código llega al correo que quedó registrado, no al que se escribió: así nadie puede ver tus citas poniendo tu documento.

Al entrar, el portal guarda una cookie técnica en tu navegador para no volver a pedirte el código en cada pantalla. Solo sirve para eso: caduca a las 8 horas, y antes si pasas 30 minutos sin hacer nada. No mide nada, no te sigue por otras páginas y no se comparte.

Quién ve qué

Para que el portal funcione hay cuatro proveedores que actúan como encargados. Cada uno ve solo lo que necesita:

  • Supabase (Estados Unidos) guarda la base de datos: pacientes, citas, contactos y autorizaciones.
  • Cal.com (Estados Unidos) fue la agenda del portal hasta que estrenamos la nuestra. Las citas nuevas ya no pasan por ahí; de las que se agendaron antes tiene el nombre, un contacto y la hora, nunca el número de documento, y la dejaremos de usar del todo cuando esas citas pasen.
  • Resend (Brasil) envía los correos: el código para entrar y los avisos de tus citas (agendada, movida o cancelada, con el archivo para tu calendario). Recibe tu dirección y, según el correo, el código o la fecha, la hora y si la cita es presencial o virtual con el enlace de la videollamada. Nada más: ni tu nombre, ni el servicio, ni ningún dato de salud.
  • Cloudflare comprueba que quien pide un código es una persona y no un programa. Para eso ve tu dirección IP.

Que dos de ellos estén en Estados Unidos está permitido: es uno de los países que la Superintendencia de Industria y Comercio considera con protección adecuada, y con cada proveedor hay un contrato de encargo firmado.

Cuánto se guarda

  • Los códigos de acceso, 24 horas después de caducar.
  • Las sesiones, 30 días después de cerrarse.
  • Los avisos que manda Cal.com cuando algo cambia, 90 días.
  • El registro de accesos, 24 meses. Guarda qué se pidió y cuándo, pero ni tu documento, ni tu correo, ni tu IP en claro: de cada uno se guarda una huella que no se puede revertir. Existe porque la ley obliga a reportar un incidente de seguridad, y un incidente que no se puede ver no se puede reportar.
  • Si agendaste pero nunca llegaste a ser atendido: todo se borra solo a los 12 meses de tu última cita, o de cuando te registraste si no llegó a haber ninguna. Lo hace el propio servidor, una vez al día.
  • Si sí hubo atención: eso ya es historia clínica y la ley obliga a conservarla 15 años (Resolución 839 de 2017).

Qué puedes hacer tú

Dentro del portal, en «Mis datos», ves todo lo que hay guardado de ti: el documento enmascarado, tus contactos y las autorizaciones que diste, con su fecha. Para pedir una copia, una corrección o que se borre, escribe por WhatsApp o al correo de más abajo.

Para qué se usa

Únicamente para responderte, agendar la cita y hacer seguimiento de tu proceso. No se venden, no se comparten con terceros con fines comerciales, no se usan para publicidad y no se usan para entrenar ningún sistema.

Quién más interviene

Para redactar sus respuestas, Dani usa un modelo de lenguaje de Anthropic, una empresa de Estados Unidos. Eso quiere decir que lo que escribes viaja hasta sus servidores para componer la respuesta, y que su política es la que aplica a ese tránsito. Según sus condiciones para desarrolladores, ese contenido no se usa para entrenar sus modelos.

Ellos son los únicos que ven el contenido de la conversación, aparte de mí. No hay analítica dentro del chat ni nada que mida lo que escribes.

Quién responde por ellos

Carolina Zúñiga, fonoaudióloga en Pasto, Nariño. Puedes escribir a hola@fonocarolinazuniga.com para cualquier asunto relacionado con tus datos.

Tus derechos

La Ley 1581 de 2012 te da derecho a conocer qué datos tuyos hay, a actualizarlos, a rectificarlos, a revocar la autorización y a pedir que se supriman cuando ya no sean necesarios. También puedes pedir prueba de la autorización que diste.

Para ejercer cualquiera de ellos basta con escribir al correo de arriba. La respuesta llega dentro de los plazos que fija la ley.

Si pides que borre tus datos de una solicitud de cita, se borran de verdad: desaparecen de la base y no queda copia.

Del portal también se borra de verdad mientras no haya habido atención. Si ya hubo una cita atendida, eso es historia clínica y la ley obliga a conservarla 15 años: en ese caso no puedo borrarla, aunque sí puedo darte copia de todo lo que hay y corregir lo que esté mal. Te lo diría así, con la norma en la mano, en vez de dejarlo a medias.

Menores de edad

Buena parte de los procesos son con niños y jóvenes. En esos casos quien autoriza el tratamiento de los datos es la madre, el padre o quien tenga la representación legal, y siempre atendiendo al interés superior del menor.